
¿Quiere que su dinero no pierda valor en Venezuela? Ármese de la
paciencia que necesitará en el país petrolero para comprar un auto, y cuando lo tenga, póngalo a la venta
de manera inmediata.
La demanda de autos choca con una oferta reducida debido a la merma en
el flujo de divisas para importar vehículos y a la debilidad de las
ensambladoras locales que ven caer su producción en medio de desabastecimiento
de piezas y conflictos laborales.
Atrapados en la inflación más alta del continente, un control cambiario
impuesto por el Gobierno socialista de Hugo Chávez desde hace siete años y un
mercado bursátil casi inexistente, los
venezolanos se ven obligados a apelar a su ingenio para preservar sus ahorros.
“Creo que es el único país del
mundo en el que uno compra un auto y lo vende unos dos años después y cuesta un
poco más de lo que pagó por él. Si no quiere perder su dinero, compre un auto,
es lo mejor”, dijo el supervisor de un sitio especializado en compra-venta de
vehículos.
El jueves, la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez) dijo que la venta
de autos nuevos en Venezuela creció un 5,3 por ciento en octubre con respecto al mismo mes del año previo, acumulando
su cuarto mes consecutivo al alza [ID:nN04240291].
Un vehículo Ford , modelo Fiesta versión 2011, con 500 kilómetros,
se ofrece en Caracas al equivalente de 33.000 dólares. El mismo auto se consigue en México en 19.000 dólares y en Chile a
17.600 dólares.
“Un auto usado tiene un buen precio acá, porque uno lo tiene. Uno nuevo
vaya a ver cuando se lo entregan”, reveló Cecilia, mientras sortea las calles
de Caracas repletas de autos último modelo y chatarras ambulantes.
En los 10 primeros meses del 2010, la
producción local de autos fue de 89.268 vehículos, una baja del 6,08 por ciento frente
a las 95.047 unidades del mismo lapso del año anterior, según datos de la
Cavenez.
Sin embargo, si se comparan los 7.226 autos ensamblados en octubre del
2010 con los 10.257 del mismo mes del año anterior, la caída en la producción
es del 29,55 por ciento, añadió el informe.
“Eso que la situación mejoró un
poco este año, pero antes (…) ah, era una tortura. ¡Había que sentarse a
esperar!”, sostuvo esta mujer de 40 años que conduce un taxi ejecutivo.
Las listas de compradores de vehículos son largas en las concesionarias,
que por lo general lucen como casas abandonadas, con apenas algunos vehículos
de muestra.
Fuente: Reuters