
A principios de esta temporada, la Federación Internacional del Automóvil (FIA), capitaneada por Jean Todt, advirtió a los equipos de que debían empezar a plantearse la reducción de las emisiones de gases contaminantes; si no, se vería obligado a establecer de forma unilateral una normativa que las limite. Los equipos no han tardado en contestar y ya trabajan en nuevos motores eficientes para 2013 y en medidas tendentes a mitigar la huella de carbono de la competición.
Emisiones
El conjunto del
campeonato contamina lo mismo que la vida en la pequeña isla de Samoa: cerca de
378.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año; o el
equivalente a 215.000 vuelos Londres-Shanghai, según las estimaciones y
extrapolaciones de la consultora FactorCO2 y los datos recopilados por
EXPANSIÓN.